|

En kayak de Mar a la Isla de los Delfines
Texto y Fotos: Juan Federico
Zuazo F.

Luego de un precioso viaje por las caletas del norte de Chile,
atravesando por un desierto maravillosamente verde y florido llegamos
finalmente a Punta Choros, pintoresca caleta de pescadores.
Luego de distribuir el equipo, ajustar los kayaks y cargar el
zodiac, los 8 "exploradores" estábamos listos para comenzar
nuestra aventura. Una tarde maravillosa y un mar muy tranquilo
nos esperaban. Seis hombres y dos mujeres conformaban nuestro grupo.
Junto a Rodrigo, encargado del apoyo con el zodiac y siempre comunicado
radialmente conmigo, coordinamos el cruce en conjunto con el Guardaparque
en la isla y Conaf en el continente.
Mientras navegábamos hacia la isla fuimos testigos de
una inolvidable puesta de sol que se fundía ante nuestros
ojos... un enorme y rojo sol desaparecía entre las
aguas reflejando su energía ante nosotros. La noche
ya estaba en plenitud. Las estrellas repletaban el cielo y sorpresivamente
fuimos protagonistas de la fosforescencia que se abría ante
nosotros producto del desplazamiento de nuestros kayaks: miles
de microorganismos se encendían ante cada remada.
Repentinamente comenzamos a distinguir luces en la isla.
Eran los campamentos de buzos que esperaban su turno y de familias
que ahí se encontraban.
En una apacible bahía de aguas confortables, con una vista
del continente en que contrastaba el colorido del desierto con
las altas montañas de los Andes. Ese día decidimos
viajar en nuestros kayaks en búsqueda de los delfines.
Remamos gran parte de la costa de Isla Damas, cruzamos hacia Isla
Choros, ambas parte de la Reserva de Conaf. En esta última
vivimos intensamente la emoción de apreciar y "ver" y "escuchar" realmente
lo que estaba a nuestro alrededor... abruptos acantilados, hermosas
formaciones rocosas erosionadas por el mar, inolvidables cavernas,
gran cantidad de aves marinas y pingüinos. Por la agilidad y estabilidad
de nuestros kayaks pudimos remar a través de túneles, acercándonos
bastante para apreciar el canto de las aves. Al acercarnos al
extremo de la isla empezamos a escuchar los aullidos de los más
de cien lobos marinos y focas que tomaban sol sobre las rocas.
Ya cerca, comenzaron a saltar al mar y a nadar hacia nosotros.
Como constantemente los visitan, su comportamiento es muy pacífico.
Estas loberas están ubicadas frente a una serie de gigantescas
cavernas donde el ruido del mar al azotarse contra sus rocas es
inolvidable.
Al alejarnos un poco de la isla, disfrutamos de la compañía
de más de 15 delfines, que jugueteaban alrededor de nuestras
embarcaciones. Inolvidable sería la emoción al escuchar
su soplido y ver sus aletas. Luego de flotar y disfrutar
de esta inolvidable experiencia comenzamos el regreso a nuestra
base en la Isla Damas.
Recorrimos la isla, pero ya con otra visión
del mundo... apreciando la belleza que está alrededor nuestro en
su más simple expresión. Eramos inicialmente
un grupo de personas... ahora somos un grupo que compartió
la alegría de vivir.
En la tarde navegamos
en zodiac. Pero esta vez a bucear entre lobos marinos
y delfines. Creo que jamás olvidaré la intensidad
de esos momentos.
Al anochecer y dentro de una gran caverna comentamos nuestro
día afianzando nuestra relación como aventureros,
contando historias y experiencias vividas de otros viajes. Al día
siguiente muy temprano, navegamos alrededor de la Isla Damas, de
hermosas playas blancas y una serie de roqueríos azotados
por el mar en su parte posterior. Al regreso desarmamos el campamento,
empacamos los equipos y navegamos hacia el continente, donde comenzó el
retorno a Santiago.
|